Hay momentos de la vida que te marcan de una manera distinta y la de ayer fue uno de ellos. Como equipo dedicado a la investigación de la salud de las mujeres, asistimos a la presentación de resultados de la investigación: Vidas que importan, datos que cuentan, organizado por la Secretaría de la Mujer de Bogotá y nuestro proyecto Mujeres por la Salud de las Mujeres.
A menudo, cuando hablamos de salud de la mujer, nos enfocamos en la nutrición, el ciclo hormonal y la salud mental. Pero ayer recordamos que la seguridad y el derecho a una vida libre de violencia son el pilar fundamental de cualquier concepto de salud. Sin vida, no hay nada más que proteger.
Iniciamos con una bella obra de arte de nuestra artista visual Isabela Criado. Ella preparó un escenario interactivo, en donde podíamos encontrar el mapa de Bogotá y dentro de cada localidad estaban ubicados corazones de yeso que, si se cogían y volteaban, tenían un dato que representaba una voz apagada por el feminicidio. En total fueron 97 corazones que fueron la cifra encontrada en la investigación. Estos corazones estaban unidos por un hilo rojo a flores de papel periódico recordando las cuerdas vocales de las mujeres a quienes se les apagó la capacidad de hablar. Las personas que asistieron y que quisieran coger un corazón podían hacerlo y quedarse con el dato; asimismo, podían arrancar la flor y poco a poco se iba descubriendo el siguiente fragmento de Gabriela Jauregui (2022) de su libro «Feral»:
Documentamos que en las paredes se contaban cuántas mujeres morían al día. Cuentan que en el salón de clases faltaba una. En la oficina otra. La del puesto de la esquina no llegaba. La del equipo de limpieza. La vecina. La hija de la señora. La hermana de la prima aquella. La amiga de amigas. Desaparecieron más y más mujeres. […] Pero quedamos algunas. Y acá escribimos a cuatro patas.

Con esta obra de arte recordamos que las gráficas proyectadas en la pantalla no eran solo barras y porcentajes. Cada punto en el mapa representaba una ausencia; cada cifra, una historia truncada.
Lo que más destacamos del evento no son solo los datos técnicos, sino el compromiso de quienes investigan. Escuchar a las expertas hablar no solo con rigor científico, sino con una profunda humanidad, nos recordó que la academia también puede ser un acto de amor y resistencia. Se habló de la importancia de «no normalizar». No normalizar el miedo, no normalizar el control en las relaciones y, sobre todo, no normalizar que una mujer desaparezca de su comunidad.
Salimos con el corazón apretado, pero con nuestra convicción renovada. La prevención del feminicidio es una tarea de salud pública que nos concierne a todos. Reafirmamos nuestro compromiso de ser un espacio seguro, informativo y de apoyo. La salud de la mujer también es sororidad. Es saber que si una de nosotras está en peligro, hay una red que sostiene. Los resultados de esta investigación son un llamado urgente.

Pueden encontrar más información sobre el evento en el siguiente enlace: https://www.sdmujer.gov.co/noticias/news/bogota-se-acerca-al-entendimiento-del-fenomeno-del-feminicidio





